PROGRAMACIÓN CHILEMONOS / INSCRIPCIÓN ACTIVIDADES GRATUITAS

Estimados alumnos y profesores:

Dede el 25 y hasta el 29 de abril, se desarrollará la 1ª Versión del Festival Internacional de Animación http://festivalchilemonos.cl/web/ en el GAM, CCPLM y Centro de Arte Alameda. 

 

Si bien hay actividades en que la entrada tiene un costo, las hay también de manera gratuita, como: 

 

Dirigidas a JóvenesLab jóvenes Nano Bunster

Dirigidas a Profesionales: Lab Profesional Animachi

Destacamos, además,  que la alumna de Animación 3D del I. P. Arcos, Alejandra Díaz Muñoz compite con su trabajo: Apleplu

Atención: Las actividades gratuitas son con previa inscripción. Y quien las recibe es Ana Laura Racz, e-mail: lauraracz@gmail.com


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A 25 años de "Pateando Piedras" y ad portas de una nueva producción: "El primero con mi nombre desde el siglo veinte".

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17 Oct 2011, 4:32 PM

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Hace menos de un mes se cumplieron 25 años desde que apareció el segundo álbum de Los Prisioneros, que trae nada menos que el himno “El baile de los que sobran”. El sello de la banda celebró el cumpleaños con el lanzamiento al mercado de la reedición de las 4 primeras producciones del trío en CD y anunciando lo mismo en vinilo más un DVD. Se entrevistaron a variados músicos y críticos para hablar del disco, pero sólo pániko.cl logró conversar con su compositor. Acá se refiere al contexto de la creación de ese álbum, de uno que viene y, por qué no, de nuestra contingencia.  

// Por Emiliano Aguayo. Periodista, escritor y docente, autor del libro “Maldito Sudaca” (2005, RIL editores).

En 2011

Se cumple 25 años del disco “Pateando Piedras” y EMI ha lanzado una colección en CD de las 4 primeras producciones de Los Prisioneros y ya se anuncian los mismos en vinilos y un DVD. En los medios se habla del tema y entrevistan a varias personas, pero a ti no te veo, que eres el compositor

—Ni me había dado cuenta que ya pasaron 25 años de esa grabación. La verdad, hoy hay tantas cosas en el mundo tan urgentes que es poca la resonancia que el aniversario de un disco de este tipo pueda tener, pero me trae mucha alegría que se recuerde.

Un disco hecho en un tiempo muy diferente, bajo un Santiago gris, peligroso, con días brillantes y energéticos, pero de noches harto oscuras. Era más bien peludo andar por ahí. Los chiquillos que estrujaban la patria no invertían ni en lámparas para las calles. ¿Y quién les iba a llevar la contraria?

Hoy “Pateando Piedras” es un disco fundamental, clásico y hasta lógico, quizás, en tu carrera, pero en su momento, no todos entendieron el cambio musical que le imponías a la banda, que hasta debió haber perdido un par de fans por ponerte más “tecno”, con más programaciones y menos guitarra, por ejemplo. ¿Lo ves así?

—Cuando surgió que grabaríamos un segundo disco, momento definitivo en cualquier banda que se crea buena, había que poner todo lo que se pudiera pillar para que fuera el mejor disco que se había hecho en la historia, que fuera un clásico y al mismo tiempo taquilla, sin discusión, así que no escuché mucho las opiniones externas.

Hay que recordar que en esos días ser “rockero” era ser muy picante, si eras chileno. Te gritaban pesadeces en la calle y veías tu disco tratado despectivamente. No era, en términos disneynianos, “popular”. En todo caso, tampoco teníamos muchos fans.

Ese disco fue muy lindo de hacer. Tengo un recuerdo precioso de esos días, que fueron los últimos que viví en la casa de mis padres, antes de marcharme a la calle Beaucheff, a la casa que fue mi hogar intermitentemente por muchos años y en la que trabajé como 10 álbumes.

Me acuerdo que el disco anterior, “La voz de los ’80”, no había tenido mucha entrada en las radios y eso me tenía medio picado, porque no comprendía cómo ciertas canciones que consideraba mas charchas y menos cautivadoras las pasaran a cada rato y no pasaran, por ejemplo, “Paramar“. Y, a la vez, sentía que podía hacer canciones que sonaran tan atractivas como las que sonaban en las radios, incluso más vibrantes que las que sonaban en discos que en esa época eran de un esplendor que cegaba. Estaba Chaka Khan, Shalamar, Pointer Sisters, el break dance, Prince.

Los shows del primer álbum eran casi siempre en discotecas, como en San Antonio, Concepción, La Serena, donde en un momento los dj’s del lugar paraban de poner música y entrábamos nosotros a tocar en vivo, cosa que era medio complicada al principio, porque teníamos que hacer bailar a la gente que recién venía de escuchar, en un sistema de sonido potente, música llena de funk, ese sonido que llegó luego del “disco”, pero que cumplía la misma función. 

¿Lo que pones en este segundo disco que se diferencia del primero, es un cambio que te nace natural o te lo planteas como un experimento?

—Nunca me he puesto a pensarlo de esa forma, si era un cambio natural o no. Ahí, la verdad, buscaba escribir las canciones que en la cabeza me sonaban, nomás.

Tampoco era el quinto álbum de un artista internacional multiplatino, sólo era el segundo de una banda de la Gran Avenida que nadie conocía fuera de un círculo muy pequeño, aunque increíblemente enriquecedor, así que no nos jugábamos gran cosa con agregar diferentes instrumentos. De hecho, era como medio capo mostrar más recursos en esos años.

Una cosa que seguro influyó en “Pateando Piedras”, fueron los artistas plásticos que iban show tras show. Era gente con la que era perfecto ir a comer un churrasco después de guardar las guitarras y conversar de música al comienzo y de todas esas cosas que la gente a los veinte años gusta conversar. O sea, mucha risa. Era gente harto abierta en su rechazo al régimen militar y en sus trabajos siempre estaba claro, cosa que en los músicos era considerada “un tema muy repetido”.

Los viajes en bus o en tren a provincias influyeron un montón en la apertura panorámica frente a la consola, además de conocer a su majestad el sampler, el Emulator 2 y la revolución que en la cabeza te creaba la posibilidad de tocar cualquier instrumento, usar cuerdas súper bien grabadas, el poder poner la mano en la tecnología que quisiste para el primero, pero no alcanzaste era muy, pero muy excitante.

De un año a otro, fue posible producir en serio y en serio se hizo, con la suerte de trabajar con Caco Lyon, que posee una comprensión de la música muy seria, muy bien balanceada. Él grababa los discos de “Mazapán”. Incluso, alternábamos sesiones con ellas y esos discos estaban muy bien hechos, jugados y prendedores. En estas grabaciones, la suerte de trabajar cerca de esa gente hacía muy agradable el ambiente.

¿Sientes que fue resistido el cambio en el medio, entre tus propios compañeros, manager o entorno cercano?

—No entre la banda. A los muchachos les encantaban las canciones nuevas y el hecho que existieran, que llegaran a crearse nuevos temas, siempre daba energía y reafirmaba que no nos estábamos equivocando con jugarnos la vida por la música. Digo la vida porque había que elegir profesión, ya teníamos 20 ó 21 años.

A alguna gente del público no le gustó. Creo que hubo una baja en el nivel en vivo de la banda por lo difícil del material. Nadie tocaba mucho sintetizador y, más encima, tocando y cantando se ponía peludo en los primeros shows. Pero, también, mucha gente conoció a la banda por ese álbum y este disco contenía las canciones que hicieron grandes a Los Prisioneros en Latinoamérica: “Muevan las industrias“, “¿Por qué no se van?” y “El baile de los que sobran“. Sobre todo, “Muevan las industrias“, que nos dio una identidad fuerte en Colombia, Venezuela, Perú y otros lugares, porque sonaba muy, pero muy diferente a todo el rock español o argentino, que eran las dos potencias musicales de esta onda.

Otra cosa que me acuerdo es que todo el mundo estaba feliz con el caset, pero no tanto con la puesta en vivo, cosa que ni se me pasó por la cabeza al grabar. Me daba lo mismo no poder tocar esos temas ante público. De hecho, hay algunos que los llegamos a tocar 3 veces máximo. Entonces, compramos un computador IBM con un programa para secuenciar midi, el Votyetra, que se media en kilobytes. Y usando los bajos programados ahí y los 3 Casio que ya teníamos, podíamos tocar las partes más fáciles y tratar de cantar un poquito más parecido al disco.

Depeche Mode, Heaven 17, The Cure, Sylvester, Ennio Morricone, The Shadows, Dúo Dinámico, La Unión… Cuéntame sobre la música que estabas escuchando esos días en que compones el disco y qué quería hacer, cómo querías que sonara.

—El break dance era lo que sonaba. O bien, “Blue monday” de New Order , “There’s no stopping us” de Ollie & Jerry , “17” de Paul Hardcastle, “Close to me” de The Cure y “Behind the wheel” de Depeche Mode. Un disco del que tomé mucha inspiración era una compilación de temas de películas de James Bond, con Shirley Bassey, Nancy Sinatra; Tom Jones en “Thunderball“, el excelente tema de A-ha para “Living daylights“, donde la influencia musical es la más derechamente no chilena, mientras que para “La voz de los ‘80” la presencia de Miguel Bosé, Cecilia, Nacha Pop o Florcita Motuda, ponían la bandera en alto.

Para los siguientes, el romántico español-argentino-chileno onda Leonardo Favio, Ángeles Negros o Julio Iglesias, le daban el barrio.

Para “Pateando Piedras” escuché principalmente gringerías, muchas partes de canciones, como la programación de tambores de Thomas Dolby, la manera de destinar timbres en un arreglo de Depeche Mode o la sorpresa de las secuencias de acordes de gente como Aztec Camera o The Smiths.

Los 80

El año 1986, cuando se lanza “Pateando Piedras”, también aparecen los primeros discos de Upa!, Valija Diplomática, Aterrizaje Forzoso y Viena, además de los segundos de Cinema, QEP, por ejemplo. Es decir, una generación bien activa y muy ligada con la gente, pues casi todos los grupos gozaron de mucho éxito radial y en vivo. ¿Escuchabas esos discos del llamado pop-rock chileno de los ‘80? ¿Cómo eran esos días en que varios proyectos lograban bastante notoriedad pública y los recintos se llenaban?

—La verdad es que los encontraba a todos harto malos. Algunos eran mis amigos y se portaron la raja como personas conmigo. Todos eran músicos bien jugados e ilusionados, con sentido de la melodía muy marcado por Charly García, una figura definitiva en esa generación de músicos.

Ahora valoro mucho esas canciones, esos discos que suenan tan vivos. Y de llenarse algunos locales, se comienzan a llenar en serio los shows, con mucha gente en todas las ciudades. Ciudades con gente feliz de participar de las canciones coreando y gritando. Esa es la mejor época de la banda en Chile, aunque la mejor época con el trío original se vivió en Colombia, en las giras que no nos dejaban hacer en Chile. Una experiencia fantástica, un regalo que aprecié totalmente.

Si bien todos tomamos a los grupos de los ’80 como un movimiento, me he encontrado con músicos de la época que indican que el movimiento es uno y Los Prisioneros son otra cosa, que corrían en paralelo, que tenían su propio discurso, su propia manera de pararse y hacer las cosas. ¿Estás de acuerdo?

—Todos tenían su propia vida, eran músicos de influencia muy distinta y todos, todos se decidieron por esa profesión en unos años muy difíciles para el arte, para la creación. A nosotros nos ayudaba mucho el que yo, rápidamente, me convertí en un escritor de canciones seco, preciso, prolífico y muy enamorado del pop. Los Upa! eran una súper banda, que armaba muy buenos álbumes, por ejemplo. Aparato Raro hacía algo que en ningún lugar del mundo sonaba igual, eran muchachos que querían pasarlo la raja haciendo tecno pop, pero eran mucho más desarrollados como instrumentistas que lo que el oficio requería y así montaron discos únicos. Parte de los mejores singles de los ‘80 no fueron hits, ni salieron a la venta en su momento, como “En mi tiempo libre” de Los Pinochet Boys, súper amigos míos hasta hoy, o “Edificios” con Javiera Parra, Andrés Bobe y Luciano Rojas; un temazo monumental. La Banda 69 dejó en “Fantasías sexuales” uno de los mejores temas, lástima que mi inexperta producción la frenó. Por eso estaba, además, trabajando con máquinas, porque era más fácil hacerlas sonar bien en el estudio y no me tenía que limitar por las reservas más reducidas de energía musical que en algunos momentos mis compañeros de la época podían tener.

Nuevo disco

Poco y nada se sabe de Jorge González en Chile, mientras has estado tocando y editando discos, Eps o singles en Europa de corte tecno-house, además de volver a Sudamérica cada cierto tiempo para entonar tus clásicos, como en Perú y Colombia recién estas semanas. ¿Cómo eso de ser dj en Europa y un rock star en América?

—Es la papa, me encuentro con la libertad que siempre defendí. Me costó enfocar y ordenar todo para poder hacer las dos cosas. Hubo una época en la que tuve que decidir por lo electrónico y fundé Los Updates en un circuito muy exigente, comenzar de nuevo y darle con todo. Pero, ahora paré la pelota y me puse al día con mi parte Latinoamérica, con la canción, la guitarra, las voces.

A propósito que tus fans no siempre pueden seguir tus pasos a través de los medios, ¿por qué un músico como tú no se maneja con comunicados de prensa, cuando en realidad es parte de la industria, de la difusión o del negocio?

—No se me había ocurrido la verdad. Seguro que algún sello o mánager alguna vez en mi vida mandó uno pero ¿qué gracia tienen?

Si bien no estás en los medios, no es difícil encontrase con temas inéditos tuyos recientes en YouTube, por ejemplo. ¿Cómo llegan ahí?

—He hecho muchos casets, cds, zips y dvds de mis inéditos toda la vida. Es muy poco lo que tiene un nivel más profesional de las cosas que salen. Y, a veces, busco entre tantas grabaciones y algunas dan como para reírse un poco, entonces se las copio a alguien que se las copia a otro que le crea un nombre, etc. No soy muy vergonzoso con eso ni con los temas que no salieron bien, que deben ser la inmensa mayoría.

“Me encuentro con la libertad que siempre defendí”

¿Qué posibilidad hay de escuchar un nuevo disco de Jorge González solista y en español?

—Ya estoy casi listo con un disco nuevo. El primero con mi nombre desde el siglo veinte, de antes de esta Guerra Mundial disfrazada de revueltas árabes por democracia, de cuando me teñía el pelo de negro.

Pensaba hacerlo en varios años más, no esperaba esta inspiración súbita una mañana en la que conocería a la hija recién nacida de un amigo que quiero mucho que vive en Berlín y no tenía regalo para llevar. Entonces, duchándome le compuse una canción, fui al estudio, me conseguí una guitarra acústica con otra amiga de mucho tiempo y la grabé, volándome con overdubs, efectos y todo. Me gustó tanto ese sonido y la reacción que causó la canción, que rescaté un proyecto que tenía desde que vivía en la Roma Norte, en México, un disco de guitarra y voces.

O sea, voz solista, guitarras acústicas y hartas voces de coros en algunos temas. No se parece a nada de lo que he publicado y es la grabación que más me ha sorprendido, por lo fácil, de las que he participado, excluyendo quizá “La voz de los ‘80“, que también fue muy sencilla de hacer. Eso sí, fecha no tengo aún. Ya sabes, hay que imprimir cds con mi caripela al frente y esas cosas. Pero viene y viene en serio. En todo caso, por supuesto que no albergo grandes expectativas comerciales con esto que es sólo música que hago ahora y que está en un nivel de inspiración como para publicarla

Movimiento estudiantil

En el Vive Latino chileno

A más de 3 meses de un paro estudiantil que pide un cambio de paradigma en la educación chilena, con música de fondo que incluye tu canción “El baile de los que sobran”, ¿cómo ves o qué piensas del movimiento? Has dicho que la batalla entre el bien y el mal hace rato la ganó el mal, pero ante esta petición estudiantil, ¿ves una esperanza?

“La gente que sale a las calles está en peligro, en un peligro nuevo, onda “dictadura reloaded”. Las leyes se van a endurecer y conducirán a un Estado de control”

—Es muy difícil que el poder económico renuncie a esta fuente de ganancias tan provechosa. Y con la ley de su lado, además, como en este caso, porque la escribieron ellos mismos hace no tantos años, sin consultar a nadie más que a ciertos economistas que estudiaron en USA y a generales que empleaban la tortura todos los días en muchos lugares de Chile. Además, todos los medios masivos de comunicación son controlados por los mismos que controlan el poder judicial, el poder militar y el poder en todas las formas negativas posibles, en todos los espacios que parezcan necesarios.

El país está planeado para funcionar de la manera que está funcionando. No es la derrota del libre mercado, es el triunfo absoluto de esta difusa cuasi-religión. 

Los dueños legales del país no tienen cómo ser obligados a cambiar nada. Chile es un reino en el que los condes y duques obtienen generosos tributos de sus temerosos súbditos. ¿Son capaces de un milagro los estudiantes? ¿Son capaces los mayores de sumarse? La gente que sale a las calles está en peligro, en un peligro nuevo, onda “dictadura reloaded”. Las leyes se van a endurecer y conducirán a un Estado de control.

O sea, eso que se supone que habría pasado de ganar “el comunismo”: todos pobres, todos trabajando por nada, poniéndose la misma ropa y unos pocos mafiosos robándose todo. Un militarismo invisible, pero presente en cada camarada.

¿La organización estudiantil te ha pedido venir a tocar o tú les has ofrecido hacerlo?

—No he tenido contacto directo con nadie, pero la verdad, tengo muchas ganas de tocar para apoyar el movimiento, lo antes posible. La última vez que estuve en Chile fue un puro día y más encima lunes, justo en un alto entre unos shows de Perú y Colombia.

Yo creo que ahora que voy a tocar a Chile, seguro me invitan.

// Fotografías: Pier Bucci, Loreto Otero, Marco González.

// Fuente: Paniko.cl

A 25 años que Jorge González compusiera "Pateando Piedras"

Es el disco de despegue total, desde el gimnasio a estadios, desde Chile al continente, de la guitarra, bajo y batería a las secuencias programadas. 
Es el segundo disco de su banda, 10 nuevos temas de su autoría que se suman a los 9 del disco debut.. Nuevos himnos para la gente. 

Todos los ranking que revisé antes del libro “Maldito Sudaca” sobre los 5, 10, 100, etc., mejores discos y canciones de Chile, fuera quien fuera quien había hecho las encuestas, distinguían a Jorge González como el compositor que más se repetía en estas listas, incluso por sobre Violeta Parra y Víctor Jara, los mayores referentes de la música chilena hasta hoy. Si uno leyera estas cifras como se leen las estadísticas, González sería, por tanto, nuestro compositor de música popular más importante y masivo, a pesar de no siempre contar con las portadas de las revistas especializadas ni menos con reconocimientos oficiales. 

Por ejemplo, un solo detalle. ¿Cuántas portadas ha dado la revista Rolling Stone Chile al sanmiguelino? Sólo una. Lo sobrepasan abultadamente Álvaro Henríquez, Sergio Lagos, CQC Chile o Javiera Parra, por dar algunos ejemplos. 
Es más, estos días en que se celebran 25 años de la aparición del disco “Pateando Piedras”, no veo ninguna entrevista en ningún medio nacional al compositor del álbum. Quizás es inubicable, aunque no creo. Quizás no quiere hablar con la prensa. Es probable, pero está dando entrevistas en Perú y Colombia, donde ha tocado estos días, sin que ningún medio nacional lo haya cubierto, pese al éxito de las presentaciones.
Dime una canción que no te sepas de entre “Muevan las industrias”, “¿Por qué no se van?”, “El baile de los que sobran”, “Quieren dinero”, “¿Por qué los ricos?” o “Independencia Cultural”. 
Este artículo, que nace por los 25 años de uno de las producciones fundamentales de la historia de la música chilena, con ediciones “remasterizadas” que se agradecen, sobre todo pensando en las nuevas generaciones, que tienen la oportunidad de llevar físicamente y a buen precio el disco a su casa y no sólo al ipop desde la web. 

Hoy es un disco fundamental, clásico y hasta lógico, quizás, en su carrera de éxitos, pero en su momento, no todos entendieron el cambio musical de la banda, que hasta debió haber perdido un par de fans, incluso, por ponerse más “tecno”. Es más, el mismo guitarrista de la banda de esos años, quien es justamente hoy el único entrevistado por los medios nacionales para hablar del disco, en sus memorias prematuras, escribe: “La grabación de nuestro segundo disco fue muy distinta a la anterior. Siete de los diez temas no tienen bajo, sino bajo de teclado. Todas las baterías son programadas y tres de los temas no tienen guitarra. Era lo opuesto a lo que veníamos haciendo desde que empezamos. Las canciones ahora se planificaban, no se ensayaban. Finalmente las ensayamos, pero luego de terminado el disco. Realmente no lo pasé bien grabando, sentía que la forma de trabajar era muy fría y aburrida, y que en realidad solo concernía a Jorge (quien) quería que las guitarras fueran limpias y ecualizó el amplificador a su gusto. Creo que me sentí inseguro durante esta grabación por el proceso mismo. Siempre fui demasiado tímido a la hora de plantarme con mis ideas en las canciones de Jorge; si eran sus canciones y él quería que la guitarra fuera limpia, así debía ser. Siempre he tenido opinión frente a los demás, pero el hecho de que este escenario fuera distinto al trío guitarra-bajo-batería, me hizo estar más ausente”. 

Es decir, un disco donde González da un giro inesperado e inventa un nuevo concepto de sonido para una banda que ya traía un éxito asegurado. Allí, conoceríamos a un González que no le importa mucho el medio, sino lo que dicta su cabeza y si tiene que cambiar de estilo, lo hace. A veces, el tiempo le da la razón, otras no hay espacio de dilucidar, porque ya está en otro proyecto, pero con pocas opciones de autoplagio, tan añorado siempre por algunos seguidores que piden la repetición eterna o un tema que suene como el anterior.
Todo esto –y me quedó claro al conversar con el músico cuando preparaba el libro- a él lo tiene sin cuidado, tanto que hoy reside en Berlín, donde como dj trabaja en algo mucho más tecno, más house, más minimal. Pero, esa es otra historia, que la contarán, quizás cuando muera, hagan la película y los medios digan que era muy bueno el difunto, que merecía más respeto y cobertura de sus actividades en vida. En fin, la triste historia de los chilenos pequeños hacia los grandes chilenos. 

Luego, vendría “La cultura de la basura”, pero ese disco aún no está de aniversario.

 

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Comentario originalmente aparecido en sitio de música www.rata.cl.

16 / sept / 2011

Link: http://www.rata.cl/tema/index.php?option=com_k2&view=item&id=917%3App...

"Taller Literario. Taller de Ideas". Nuestra 3ª temporada comienza el 2 de abril en Ñuñoa.

De la teoría a la práctica!

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Todas nuestras vidas pueden ser un libro. Tu mejor historia puede convertirse en uno. La realidad puede ser un libro. ¿Tienes una historia, pero aún no te convences que es capaz de llamar la atención de los demás? Aprende a desarrollarla con el apoyo de dos autores de libro-reportajes de los más vendidos de los últimos años. No basta con escribir un libro, también debe ser atractivo para mantenerse en las estanterías. Aguayo & Parra, más de 5.000 libros vendidos en conjunto.

Al final del taller, cada integrante podrá tener una idea clara para ser presentada, según lo estime conveniente, a una editorial o bien, desarrollar su proyecto de manera independiente.

Invitado Mensual:

Además de ser quizás el único taller literario de Santiago que lo conovacn dos escritores, cada mes tenemos un invitado del mundo editorial. Durante los años 2009 y 2010, desde abril a diciembre, siempre tuvimos uno, fuera autor, editor o gestor cultural.

Somos:

César Parra (Chillán, 1972). Ha publicado, con gran acogida del público y crítica, “Guía Mágica de Santiago” (2005), “Fantasmas y Casas Embrujadas de Chile” (2008) y "Diccionario de la Muerte" (2010). Anteriormente había sido integrante de la antología de escritores jóvenes "Yo No me Callo". Es colaborador habitual y asesor de programas de televisión que abordan la temática paranormal.

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Emiliano Aguayo (Santiago, 1973) es Periodista y Redactor Creativo Publicitario, autor de los libros "Carta Abierta a Bonvallet" (1999) y "Maldito Sudaca, Conversaciones con Jorge González" (2005), donde conversa con el líder del grupo rock Los Prisioneros. Actualmente, termina un nuevo libro de rock chileno (proyecto ganador del Fondo del Libro), para publicarlo este 2011.

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Datos:

Horario: Sábado, de  10:00 a 12:00 hrs / Lugar: Café del Mundo (Miguel Claro/Sucre, Ñuñoa) / Valor mensual: $20.000.-

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Consultas / Contactos:

emilianoaguayo@yahoo.com

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Más información y fotografías de nuestras sesiones, revisa nuestro facebook: http://www.facebook.com/update_security_info.php?wizard=1#!/profile.php?id=100000783844181

 

Entrevista por "Los Prisioneros" y próximo nuevo libro en sitio web "Los Perros Callejeros".

Link directo a entrevista original: http://losperroscallejeros.com/home/?p=698

 

Emiliano Aguayo: “Narea sabe cómo atacar para que los medios le compren”

Hablamos con Emiliano Aguayo, autor del libro “Maldito Sudaca – Conversaciones con Jorge González”, quién nos entrega su acertado punto de vista en el reflotado asunto de la pelea González/Narea, después de que el ex guitarrista declarara (el 28 de enero) que “Jorge es un gay no asumido”

En medio de las notas y publicaciones poco informadas y que sólo buscan hablar de aspectos meramente superficiales en el asunto, quisimos hablar directamente con un “especialista”, no sólo de la banda, sino del pop-rock de los ’80, el cual ha estado pendiente de cada uno de los detalles de este conflicto interminable y que no se queda con los típicos comunicados de prensa.

Por Patricio Pérez

Tú asististe al show de Jorge en el Teatro Caupolicán hace unas semanas. ¿Qué te pareció esta gira sorpresiva, que casi pensábamos que no sucedería?

Bien, es grato ver a un músico como González, que con casi 50 años, tiene más energía que varios más lolitos. De repente, ves a tipos de su edad y como que ya tocan con el piloto automático. Ahora, si te refieres a que además tocó íntegro “La Voz de los ’80”, yo espero más aún el “Corazones”. Y si tocara los solistas igual, me generaría la misma expectación. Son himnos que no tienen tiempo.
¿La banda? Qué lujo tener a Pedro Piedra, uno de los músicos o compositores más interesantes de la década, tocando la batería acá. Es atractivo este cruce creativo.

En comparación a este, ¿has visto uno de Narea/Tapia?

Sí, pero hasta hoy -y es cosa de verlos en youtube- me parecen en rodaje, les faltan horas de ensayo. A Narea se olvidan las letras a cada rato y no se ve bien, no se respeta al público, en ese sentido. Sé que llevan años tocando, pero en este proyecto, se ven muy amateur. O sea, si dudas de lo que digo, te recomiendo buscar cualquier tocata en vivo de ellos. Compara “La Voz de los ’80” de González en “El Abrazo” o “Teatro Caupolicán”, con la más reciente que encuentres de ellos. Si al final esto es música, ellos son música, no hablar de lo que rodea la actividad.

 

 

¿Qué piensas de sus canciones, que tanta bulla se les ha hecho?

La bulla es de los medios, ¿te has encontrado con alguien escuchando esos temas en su iPod? Ahora bien, que existan canciones sobre declaraciones ya es mejor, pero hay canciones y canciones.

Se nota mucho la mano de Miguel Tapia en las bases, lo que me suena bien, porque él hizo un interesante trabajo con “Jardín Secreto”. Son dos canciones nuevas, la verdad y una con casi 7 años, pues una de ellas había quedado fuera del disco homónimo de “Los Prisioneros”, del 2003. Mira, comentario aparte, Narea y Tapia no dejan nada inédito en la red, y cuando lo hacen, aparecen dando entrevistas en todas partes. Saben, conocen y hacen un buen trabajo de marketing.

Si tú revisas youtube, por otro lado, encuentras más de 20 inéditos de Jorge González, pero sin comunicado de prensa. La gente es floja, a ratos. Les encanta el comunicado de prensa, no bucean mucho. Esos inéditos de Jorge González dan para una buena nota en un diario o una revista musical.

Ahora bien, ese mismo comunicado de prensa de Narea y Tapia hoy parece que dice que ya van 650.000 descargas de esos temas. ¿Sabes? Todos repiten los comunicados de prensa, hasta en CNN, pero ¿alguien ha pedido alguna garantía de esa cifra? Yo dudo. ¿Por qué? Porque con esa enorme cantidad, quizás jamás vista, todo el mundo que escucha música andaría con ella en su oreja, por ejemplo, o bien, se debiera ver reflejado proporcionalmente en las tocatas confirmadas del dúo, y yo no he visto una explosión en ese sentido, cuando en el verano hay festivales hasta en las comunas más chicas de Chile.

Veía que un single de una banda súper activa, con mucha fanaticada como Lucybell, cuenta que un single suyo logró 30.000 descargas. Eso me parece real. Pero acá estamos hablando casi de esa misma cifra de manera diaria.

Primero, es interesante que sigan haciendo música, fueron parte de una banda muy importante para Chile y merecen tener un espacio, como tantos otros. En cuanto a la bulla que me dices, hasta ahora, parece que es más de los medios que de la gente.

¿Qué piensas de esta entrevista, donde critica casi obsesivamente a los fans de Jorge?

Mira, las primeras frases que pongo en Maldito Sudaca son tomadas de un libro de Calamaro y un amigo filósofo, que dicen que “un artista que está pendiente de lo que van a decir los demás es débil, no se afirma plenamente en su arte. No está tratando de darse un gusto así mismo, está tratando de darle el gusto a los otros, ser aceptado. En cambio, a un artista fuerte, le importa un carajo lo que piensen los demás, no hace su obra para otros”. Es decir, hace 6 años quise decir con esa cita que que quienes están preocupados de los fans no son artistas del todo.

Lee bien las entrevistas de Claudio, siempre habla de dinero, de fans, de no trabajar por amor al arte, de los porcentajes, de los dineros a la música. Eso, que es súper terrenal, generalmente no lo tienen lo grandes artistas.

Cómo fan de la vieja banda, ¿cómo ves este conflicto interminable?

Mira, en Chile decir que eres fan como que te resta más que te suma, por eso leo más libros argentinos que chilenos, donde comienzan odiando o amando a los músicos. Esa mirada medio huevona de ser objetivos que tenemos en estas cosas, nos hace unos lateros. Yo tengo opinión si me gusta o no me gusta algo, no hago ese ejercicio latero de tratar quedar bien con todos., porque generalmente cuando haces eso, no dices nada.

Aparte, si es por ser fan, esta telenovela mediática que ha hecho Claudio desde los ’90, donde siempre es la víctima, sólo demuestra que la opinión, el mensaje y el rock o el pop, siempre fueron desde González.

¿Has visto alguna de las últimas entrevista a Narea y Tapia? Te generas muchas expectativas y al final no dicen nada, sobre todo Claudio, que como que nadie se da cuenta, pero ya tiene casi 50 años y se enreda en su propias palabras.

Entonces, si hay que admirar algo acá, y es por eso que busqué hacer un libro como “Maldito Sudaca”, es a Jorge González. Los Prisioneros, para mí, también tuvo otros integrantes, como Robert Rodríguez, Álvaro Henríquez, Cecilia Aguayo y Gonzalo Yáñez y otros, pero siempre ha estado González. Yo no hago diferencias de formaciones, sólo si el disco me gustó o no me gustó. Si trae buenas canciones o no.

Por ejemplo, todos dicen que Los Prisionero eran súper valientes, porque llamaron a votar No. La historia dice que fue González quien se arrancó con los tarros en esa conferencia de prensa y todos se enojaron con él, porque jodió la gira. O sea, eso que admiro de Los Prisioneros lo representa González.

Víctor Jara tocó en Cuncumén, pero yo no tengo discos de Cuncumén, sino de Jara. Admiro al compositor, al que tenía un mensaje, al que tenía una opinión. ¿Notas la diferencia que hago?

Mira, lo decía antes que Cerati esté, lamentablemente, en la situación que está, pero lo repito hoy: En Argentina sería imposible que Zeta o Alberti hicieran este show obsesivo que hace Narea y que más encima la prensa aparezca como casi apoyándolo, dándole tanta tribuna a cosas que repite una y otra vez.

Claudio Narea sigue hablando de Jorge, a pesar de que ya eso no debiese ser tema, ya que “al fin” tiene canciones. ¿Qué opinión tienes de esto?

Es lo que te lo decía recién. Narea, desde el 2003, ha dicho como 20 veces, “esta es la última vez que hablo de “Los Prisioneros” o de Jorge González”.

Luego, dijo lo mismo cuando sacó su libro, que con eso cerraba cerraba el tema, que estaba sanado y cosas así. ¿Has visto a Jorge González dar una entrevista en los diarios, la radio o la televisión hablando contra Narea o Tapia? No. Acá no hay una gran pelea, como dicen algunos medios, acá hay alguien que busca llamar la atención por motivos ajenos a la música.

Mira, la farándula -no olvidemos que Narea bailó en reality- actúa así. Allí, tú puedes decir algo o hacer cualquier tontera, porque sabes que luego te llaman, te ponen un cheque en la mesa y te dan tribuna para tirar más mierda o arrepentirte, según sea el negocio. Y eso, en vez de joder tu carrera, en la farándula te da más eventos en discoteques. Así se actúa allí. Quizás, a Narea lo veamos en alguno de esos programas diciendo que la periodista fue quien se lo jodió y todo eso. Siempre alguien "actúa" contra Narea, ¿te has fijado?

 

 

Estás terminando un libro sobre la historia del rock&pop chileno de los ’80. Dentro de todos los entrevistas y análisis, ves algún sentido de su participación (Narea y Tapia) en estos años?

El libro que ya está listo y que sólo falta que la editorial ponga fecha de lanzamiento, habla de la formación académica de los principales músicos del pop-rock chileno de los ’80. Son dos años de investigación y 60 entrevistas, donde se profundiza sobre 21 proyectos musicales de ese momento.

Mira, hay una entrevista reciente de Narea y Tapia en CNN, con la periodista Mirna Schindler, donde Narea dice que él es el único que quería ser músico cuando estaban en el colegio, “porque González quería ser abogado”. La verdad, y la periodista de CNN quizás no estaba tan bien preparada para rebatirlo o contrapreguntar, es que al salir del colegio, González entra a la Universidad de Chile a estudiar Música y Narea a la Usach, a estudiar Ingeniería Civil. Recién al año siguiente, y siguiendo a González, Narea entra a estudiar Sonido, en la misma Universidad de Chile. Tapia no estudia.

Lo otro que me pareció medio impresentable de esa misma entrevista, es que la periodista parece que no sabía que González está sacando singles y discos en Europa, presentándose en Japón, Inglaterra, Alemania, Francia o España, que es donde hoy reside, además de mantener activa colaboración con variados músicos, porque dio a entender que mientras Narea y Tapia hacían 3 temas, él no había hecho nada este último tiempo. O sea, estamos hablando del compositor vivo más importante de Chile y si no quieren informar sobre él, tampoco es bonito que desinformen. ¿Qué queda para una banda que se quiere abrir camino? Cero respeto, a veces por nuestra música.

Pero, hablemos del libro. Hasta hoy, la mirada sobre la formación académica de los protagonistas del pop-rock chileno de los ’80 nunca estuvo presente. Se han publicado libros y sendos artículos periodísticos, pero nunca el tema de la actividad universitaria de los músicos ha sido expuesto como tesis unificadora de un movimiento que entregó una vasta hornada de creadores.

Y es extraño, porque no es difícil llegar a cruzar información entre pop-rock de los ’80 y Universidad. Pero, no existe literatura que asocie esta relación ni menos la determine como fundacional, pese a los múltiples medios de prueba encontrados a medida que nos internamos en las biografías de los músicos y bandas más representativos del movimiento. Una mirada muy interesante y un libro que cambiará la manera de mirar ese fenómeno nacido en plena precariedad cultural debido a la dictadura existente, lo que ya es un tremendo tema.

¿Qué te parece que nuevamente salga al ojo público esta ridiculez de los Gonzalistas y Nareístas?

No existe tal cosa. Existe gente bien informada de la historia de la banda y gente que sólo lee el diario. Esa es la gran diferencia.

Además, no es la típica pelea entre Lennon y McCartney, como muchos desinformados dicen, porque aquellos dos monstruos son compositores excepcionales y acá hay uno solo. Ese empate que tratan de hacer algunas notas de prensa, entre Narea y González, no es tal. Hay uno que es el 95% de Los Prisioneros, como lo indica el mismo manager histórico de la banda Carlos Fonseca, y el otro se reparte el resto con Tapia, a quién quizás sólo gana por las líneas que los medios le dedican, pero si lees sobre la banda, si te informas, te das cuenta que en el proceso creativo, incluso, Tapia es más importante. Es más, lee el libro de Narea, allí él mismo cuenta que no siempre estuvo presente en momentos clave de la banda, incluso ensayando, creando o grabando canciones.

¿Le ves algún valor a esta noticia respecto a los dichos de Narea contra Jorge?

La cuenta que no ha sacado Narea, y en eso es poco inteligente, es que cada cosa que dice más mitifica a González y a él lo va desnudando como un tipo obsesionado con su ex compañero de banda. Cuando personas se han quedado sin discurso, por repetitivos y fomes y no les ha ido bien en otros emprendimientos, lo han pasado muy mal internamente. No me gustaría tener malas noticias de un ex integrante de, quizás, la banda más importante del pop-rock chileno.

Narea acusó de que Jorge hizo un libro insultándolo completamente. Como autor de ese libro, ¿cómo te llegan esos comentarios?

Me da lata, porque Narea, al conocer la lógica farandulera, sabe cómo atacar para que los medios compren. Lo único que te puedo decir es que mi intención en ese proyecto de libro que luego se transformó en realidad, siempre fue destacar el aporte musical, político y social del compositor chileno más destacado de los últimos 30 años.

Mira, una vez en Emol, si no me equivoco, Narea dijo que “Maldito Sudaca” era un libro nocivo, que enfermaba de la cabeza a la gente. Es divertido. ¿Has leído su libro? Ahí dice cosas peores, cosas para la risa.

 

 

EL ABRAZO: El sueño del pibe.

Primero, esto fue el sueño del pibe hecho realidad. Tener juntos a Fito, Vicentico, Calamaro, Charly, Jorge González, Los Bunkers, Beto Cuevas, Los Jaivas y Los Tres, entre otros, realmente siempre pudo sonar como un sueño irrealizable, ya sea por montos de dinero, agendas, ánimos, salud... Hasta que el mismo productor de las Cumbres del Rock Chileno lo hizo, lo que además de agradecerse, se admira.

Es más, y sin ánimo de ser pesimista, apostaría que esta reunión histórica jamás la podremos volver a ver.

Otro punto a destacar de la producción del extenso mega-concierto del 11 de diciembre 2010 es el lugar donde se realizó, pues al usarse el Parque O'Higgins para este efecto, de inmediato se le entregó a Santiago un nuevo referente a la hora de pensar en un nuevo acto masivo, además del Estadio Nacional (el mejor) y el Club Hípico (aunque su habilitación no ha estado exenta de problemas).

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Ese día, llegué temprano, así que pude ver casi toda la estructura que esperaba ordenadamente a los asistentes. Y aunque suene obvio, había harto baño, agua, locales de ventas varias y comida, incluso un lugar para el descanso bajo el sol (o la lluvia, como ocurrió más tarde).

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Y si bien quedaban muy distantes y con nula posibilidad de poder escuchar lo que estaba pasando en el escenario (aunque sí se podía ver mediante pantallas), el recinto y la organización ofreció una cómoda sala de prensa, tanto para periodistas como para los músicos que allí daban sus conferencias, aunque justamente mi formación periodística me hizo reparar en un pequeño detalle. Por ser tan heterogéneo el público, quizás entregar mayores datos biográficos al presentar a cada artista, hubiera servido para 1.- educar y 2.- quizás prender más al público ante cada nuevo artista sobre el escenario (¿les ha pasado que alguna vez que les dicen que tal músico es el canta tal canción, uno dice “Ah, él? Michhh)”.

Por otro lado, y esto es totalmente ajeno a lo netamente musical (aunque justamente el rock siempre nos ha vendido la idea que la música viene con valor agregado), eché de menos el poco interés de las bandas chilenas de este certamen en tener opinión o un discurso sobre algo. Sólo se dedican a cantar y tocar bien. Y eso está bien, pero a los artistas también uno les pide o espera de ellos, una mirada diferente, un discurso cultural más allá de las canciones que nos hacen mover la patita.

O sea, algunos fueron parte de campañas políticas, directamente apoyando candidaturas e ideas políticas, llamándonos a votar por uno u otro. ¿Lo hicieron por plata? No creo, por eso quizás sería súper interesante que aprovechando su llegada a los jóvenes y la multitud de ese día, nos dieran sus puntos de vista sobre la baja de horas de Historia en los colegios, por ejemplo. No sé, algo, lo que quieran.

Al final, la ironía y el juego de Charly García o la fuerza de Jorge González son los únicos que nos devuelven la esperanza.

Es verdad, hay cientos de músicos con discurso, pero por lo mismo, quizás, no están en la primera línea como para llegar a un festival como este (me hubiera gustado ver a Fiskales Ad-Hok, por ejemplo).

¿Son estos conciertos el momento para hacer discursos? Sí, porque cuando las bandas tocan para 100 o 1.000 incondicionales le pueden decir cualquier cosa y los fans saltarán de alegría o rabia, según sea el comentario. Allí, los músicos pueden mandar a buena parte a todo el poder oficial, sin embargo, eso quedará entre ellos y sus hinchas solamente, sin repercusión.

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Tal vez, lo importante es decir cosas cuando estás ante 70.000 personas y todos los medios pendientes. Por eso, la actitud, sobre todo de Jorge González, es valiente, porque no está preocupado de perder un auspicio o que una nota de prensa lo critique, sino su discurso va para esos 70 mil asistentes, de todas las edades, gustos y tendencias. Ese discurso va para Chile y no sólo para sus incondicionales reunidos en un teatro.

En estos tiempos en que los discos para la gran mayoría valen hongo, bien vienen los conciertos en vivo. Y si me apuran, más allá de las grandes bandas de extranjeras que puedan venir, quizás una Cumbre de Rock Chileno de lo '80, otra de los '90 y una actual, no vendrían nada de mal, ah.

Ah, para quienes no fueron ese día, les recuerdo los nombres del afiche:

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Los Bunkers: Ironía: la banda con menos trayectoria del concierto y la que más éxito actual tiene en Chile. Sin conocer mucho a Silvio Rodríguez, su último disco es realmente un homenaje bien hecho. En vivo suenan bien y quizás sólo les falta hablar más.

Recomendado: Los Bunkers - Quién Fuera / http://www.youtube.com/watch?v=25CUiH1z6Sk

Gustavo Cordera: Hablando y cantando es un tirador para arriba, aún poniendo temas de mayor análisis. De esos argentinos que saben intercalar bien música, contenido y llamados a la acción.

Recomendado: Bersuit - Madre hay una sola / http://www.youtube.com/watch?v=kPikLcrWXiA

Lucybell: Oficio, look, fans incondicionales y varios singles siempre prometen una buena presentación del ahora (hace rato, en realidad) power trío.

Recomendado: Lucybell - Vete / http://www.youtube.com/watch?v=IIlAUK3Tj5c

Fabiana Cantilo: Le faltó tiempo para mostrar sus verdaderos éxitos en Chile (disco Detectives) y cautivar, quizás, a los más jóvenes.

Recomendado: Fabiana Cantilo (con Kevin Johansen) - Pupilas Lejanas / http://www.youtube.com/watch?v=RYHJcm5YRY8&feature=channel

Denisse Malebrán: Una gran voz de Saiko, su ex grupo.

Recomendado: Saiko - Lo que Mereces / http://www.youtube.com/watch?v=yzHum66tqoA

Javiera Parra: Una de las mujeres en música pop más conocidas del medio.

Recomendado: Javiera & Los Imposibles - Compromiso (cover Cecilia) / http://www.youtube.com/watch?v=jSvfgv2G79I&feature=related

Nicole: Extensa trayectoria. Una de la voces femeninas más conocidas de Chile.

Recomendado: Nicole – Desipértame / http://www.youtube.com/watch?v=rLeSOj6xJFI

Babasónicos: Se escucharon muy bajos. Buena performance de Dárgelos, acompañado de las expectativas que siempre genera una de las mejores bandas argentinas.

Recomendado: Babasónicos - Rubí (Ella) / http://www.youtube.com/watch?v=61AvoA5wqxg

Chancho en Piedra: Es la eterna banda universitaria, y eso, más que una crítica, quizás genera algo especial cuando se presentan en vivo, junto a su atractiva e incondicional hinchada.

Recomendado: Chancho en Pedra - El Impostor / http://www.youtube.com/watch?v=CXbowQLhW_k

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León Gieco: Un grande del otro lado, acompañado de una potente banda. Acá, ¿alguien de su edad armaría banda así y de “negro”, más encima? Potente sonido, pero le faltaron hits.

Recomendado: Leon Gieco / Los salieris de Charly / http://www.youtube.com/watch?v=fcivFK1gKuI

Joe Vasconcellos: Importante trayectoria y un disco que fue exitazo (Vivo). Hace bailar y es, quizás, uno de los artistas más queridos de este lado.

Recomendado: Joe Vasconcellos - Hijo del Sol Luminoso / http://www.youtube.com/watch?v=o1RrwPdIsN0

Luis Alberto Spinetta: Definitivamente, un acierto de la producción. De esos que hay que ver, aunque creas que no te harán mover la patita. Una banda tan potente y fresca como la de Gieco.

Recomendado: Spinetta - Muchacha Ojos de Papel / http://www.youtube.com/watch?v=bxBtQQDFy90

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Beto Cuevas: Debe ser el frontman chileno más reconocido en el extranjero. Voz y performance de tocata mundial y repleta de hits.

Recomendado: La Ley - Tejedores de Ilusión / http://www.youtube.com/watch?v=5ZA9WAR2oHg

Fito Páez: Si escuchas sólo sus discos te engañas. Es mucho más potente y bueno en vivo.

Recomendado: Fito Páez - Al otro Lado del Camino / http://www.youtube.com/watch?v=fTxBgSzmVEg

Los Tres: Banda ícono de los '90. En vivo, siempre destaca su homenaje al legado de Roberto Parra.

Recomendado: Los Tres - Traje Desastre / http://www.youtube.com/watch?v=_O54mmFqmNM

Charly García: Un maestro de ceremonias impresionante. Llena el escenario. Camina, balbucea, habla, canta, toca el piano y dirige. Y todo con la gracia de rockstar.

Recomendado: Charly García – Tu Vicio / http://www.youtube.com/watch?v=jAmhACM2UUA&feature=related

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Jorge González: Viajó desde Europa, donde desarrolla su proyecto Los Updates. En Chile, en sus últimas 5 presentaciones masivas ha hecho 5 shows diferentes. Esta vez, presentó el disco “La Voz de los '80”, acompañado del único mensaje potente que se escuchó ese día.

Recomendado: Jorge González – Nunca Más / http://www.youtube.com/watch?v=tK_Uovg3gJw

Andrés Calamaro: Se escuchó bajísimo, pero ya tenerlo en el escenario se agradecía. Uno de los autores más prolíficos del medio.

Recomendado: Andrés Calamaro – Negrita / http://www.youtube.com/watch?v=am9SFN7SBPM

Los Jaivas: Un clásico. Respetados por todo tipo de público, pueden hacer lo que quieran. Además, en un encuentro chileno-argentino, debían estar. En Argentina los tomaban como de ellos.

Recomendado: Los Jaivas - Mira Niñita / http://www.youtube.com/watch?v=Chk0-R62-OQ

Vicentico: Muchos han querido tener la barriga de Vicentico de hace un tiempo para decir que eran rockeros. ¿Qué dirán hoy, que tiene una pinta totalmente renovada? Divertido, canchero y un gran cantante.

Recomendado: Los Fabulosos Cadillacs – Vos Sabés / http://www.youtube.com/watch?v=f4ScW9gLmc8


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Capítulo "La Voz de los '80" del libro "Maldito Sudaca", Emiliano Aguayo, Ril editores, 2005.

“Cuando grabé este disco, las posibilidades de mostrarlo eran otras. Pero ahora me telonea Charly García. ¿Qué tal?”, bromeó Jorge González en el concierto El Abrazo (11-12-2010), apenas comenzaba a tocar casi de manera íntegra el disco “La Voz de los ‘80”.

 

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(lamentable o afortunadamente) No era Juliette Binoche

Las cosas pueden llegarte o puedes ir a buscarlas, pero siempre las hay. En el último o primer piso de un edificio viejo o nuevo, a la mitad de la cuadra o a la vuelta de la esquina. En la casa de tu mejor amigo o en la del peor, en fin.

Cosa yo llamo a cualquier evento, importante o denigrante; junto a mujeres, hombres, máquinas, artefactos, mascotas o cuadernos de apuntes. Regalos, sensaciones o circunstancias cualquiera.

A María Paz la conocí en la disco del pueblo, en el sur. Los dos vivíamos en esta capital contaminada de país en vías de desarrollo. Los dos veraneábamos en casa de familiares. Los dos, en ese tiempo, estudiábamos en colegios de Pedro de Valdivia.

Había escuchado que El Último de los Mohicanos era una película entretenida y con buenas actuaciones, especialmente por parte de su protagonista. Cuando vi la mencionada cinta, la encontré tal como me la habían comentado.

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Con María Paz nos seguimos viendo en la plaza del pueblo candidato a ciudad y no asistiendo más a la disco. Luego, se adelantó 5 días en venirse a Santiago antes que yo. Luego, la llamé de inmediato al llegar a Santiago. Nos encontramos en un mall de su comuna, pero de ahí nos arrancamos de inmediato.

En el sur no conversamos sobre cine. Cuando lo hicimos, descubrí que le interesaba el tema, no cinéfila, pero al menos rayaba con Daniel Day Lewis, actor. Le conté que había visto la de los mohicanos y le dije que la había encontrado entretenida y bien actuada por su protagonista. En realidad, le puse bastante color, mucho más de lo que me había atraído la cinta. Ella dijo que era más simpático hablando de cine que de fútbol y carreras de caballos. Eso siempre lo tuve presente.

Me habló de Mi pie izquierdo, Ropa limpia, negocios sucios y La insoportable levedad del ser, entre otras. Como pasaron los días, comentamos cada una. Me había empeñado en ver lo que a ella le gustara, para conocerla más y compartir gustos. La cosa andaba bastante bien. Todo bien, hasta que apareció ella.

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Era la tercera película que veía del Lewis después de conocer a María Paz. En la carátula aparecía como un nombre más de entre los actores principales, nada más, como suele suceder, no recomendaba no detenerse ante ella por peligro a enamorarse. Ni siquiera lo indicaba como marketing.

Si María Paz hubiera pensado como hombre, no me habría recomendado jamás la cinta. Por celos, por miedo a ella. De pura mala onda, no sé.

Esos días aún no leía el libro, aunque sí había conocido comentarios sobre la obra. En esta versión cinematográfica, ella aparecía y yo me ponía nervioso. Una y otra vez. Retrocedía la cinta a cada instante en que se mostraba hermosa, sin atuendos superfluos, delgada, soportando su levedad, triste, melancólica. Se quedaba sola y yo moría por estar con ella.

Con la francesa Juliette Binoche fueron noches enteras que soñé. Incluso despierto, a plena luz. Sí, era delgada y me conmovió. Su cuerpo, sus manos, sus ojos, sus gestos; sobre todo sus gestos. Me perturbó, como siempre me perturban, los cuerpos flacos, porque siempre veo en la delgadez fragilidad. Sí, cuando una persona es delgada es frágil, la veo desnuda ante la vida y si alguien es capaz de desnudarse ante mi y frente a la vida, yo la amo, como alguien dijo atinadamente en una entrevista de suplemento de diario santiaguino.

Binoche
Luego la busqué en alguna sala de cine del sector céntrico, en otras cintas. Ahí estaba, en Obsesión, entre la espada y la pared. Siempre delgada y hermosa. Entre el hijo y el padre. Quedando sola. Sufriendo, quizás, mucho más que antes. Lo noté en sus ojos, al verla caminar, como siempre de oscuro, mientras Jeremy Irons-Abogado Fleming abraza a su hijo recién fallecido.

En esta oportunidad sentí miedo. Ya antes lo había experimentado, pero ahora era demasiado. Sentí muy dentro el daño, la tragedia y la muerte que había ocasionado, aún sin quererlo. Tal vez eso me asustaba más. Me enrollaba pensando qué podría suceder si realmente quisiera ocasionarlo.

Con María Paz las cosas no iban de lo mejor. Yo no era su Daniel y ella, definitivamente, tampoco mi Juliette. Entonces, decidí hablarle más acerca de fútbol y carreras de caballos. La relación de cuatro meses no pasó a los cinco.

A Juliette traté de olvidar. Me estaba haciendo mal. Y con María Paz, las cosas –definitivamente- nunca más fueron de lo mejor.

Un día nos encontramos en un bar de moda, pero no conversamos, apenas nos miramos e hicimos como que nos saludábamos. A la Binoche, la última vez que la vi fue en El Biógrafo, en Azul, y como es lógico, tampoco conversamos.

Azul
Recuerdo otra frase leída. “Cuando te enamoras, pierdes tu centro, tu voz, tu cara, tus gestos; emites sonidos que no asemejas, eres del otro y creo que es como morirse. Se te va la vida en el otro, porque parece que en sus ojos lleva algo tuyo”.

Andrés Calamaro diría, “prefiero dormir pensando en vos que dormir con vos”, mientras un buen amigo acotaría su frasecita “penas del fútbol se pasan con goles”. En fin, “el dolor te enseña y te obliga a ser feliz”, terminaría acotando yo.

* Encontrado en archivos de hace una década. Julio 2001.